Quemaduras.

¿Qué es?

Una quemadura es un tipo de lesión en la piel o en los tejidos que, generalmente, es causada por el calor. Puede ser provocada por objetos o líquidos calientes, el fuego, la fricción, el sol, la electricidad, algunas sustancias químicas o la radiación.
La gravedad de una quemadura dependerá de su profundidad, localización y extensión.

¿Qué tipos de quemaduras hay?

Existen tres tipos de quemaduras, basándonos en su profundidad:

Quemaduras de primer grado: También llamadas quemaduras superficiales. Es el tipo de quemadura menos grave. Afecta solamente a la capa más externa de la piel, conocida como epidermis. Las quemaduras de primer grado pueden causar dolor, enrojecimiento e hinchazón. El ejemplo clásico es la quemadura solar. Normalmente, curan en 3-7 días sin dejar cicatriz.

Quemaduras de segundo grado: También llamadas quemaduras de espesor parcial. Las quemaduras de segundo grado afectan tanto a la capa externa como a la capa media de la piel, conocida como dermis. Pueden causar dolor, enrojecimiento y ampollas. El proceso de curación dura 7-10 días pudiéndose producir una mínima cicatriz o hipopigmentación.

Quemaduras de tercer grado: También llamadas quemaduras de espesor total. Es el tipo de quemadura más grave. Afecta a las capas externa, media e interna de la piel. Las quemaduras de tercer grado suelen dañar o destruir las capas más profundas de la piel, así como los tejidos que hay debajo. Tardan varias semanas en curar. Precisan la realización de injertos.

¿Cómo se tratan las quemaduras?

El tratamiento de las quemaduras dependerá de la causa, qué tan profundas sean y qué tan extensa sea el área del cuerpo afectada.
Los objetivos del tratamiento local de las quemaduras son:

– reducir el dolor,

– disminuir la contaminación y prevenir infecciones,

– conseguir una curación rápida con mínima cicatrización en las quemaduras superficiales .

En el caso de las quemaduras superficiales, la mayoría se pueden tratar casa. Para este tipo de quemaduras hay que:

Lavarse minuciosamente las manos antes de realizar la cura.

Enfriar la zona quemada con agua fría durante unos 30 minutos. Nunca se debe aplicar hielo. En su lugar, se aplicarán compresas frías y húmedas. 
El enfriamiento con agua disminuye el dolor y el edema, al atenuar el calor, evita que la quemadura siga aumentando de tamaño en superficie y profundidad y acelera la curación.

Secar la zona con un paño limpio y aplicar una crema antiséptica hidrosoluble. Nunca pomadas con base grasa porque no se absorben y crean una costra que es difícil de retirar y dificulta la limpieza posterior de la herida.

Cubrir la quemadura con un apósito no adhesivo para aislarla del medio ambiente y evitar que se infecte.

Los analgésicos de venta libre pueden ayudar a reducir la inflamación y el dolor.

El resto de quemaduras suele precisar de atención médica, por lo que se debe acudir inmediatamente a un centro de salud y nunca tratar en casa.

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