Dermatitis atópica.

¿Qué es?

La dermatitis atópica es la manifestación cutánea de la atopia.

La dermatitis atópica es un proceso que cursa con brotes y hay que tratar y controlar los
brotes, llevando a cabo, entre los mismos, un mantenimiento adecuado.

Fisiopatología del proceso.

Tiene una prevalencia infantil considerablemente alta (10-20% de la población), pudiendo aparecer ya en fase de lactante.

Un gran número de afectados mejorará en la pubertad, de modo que la población adulta es inferior a la infantil.

En muchos casos, hay un historial familiar de asma, rinitis, conjuntivitis o dermatitis atópica. Tiene una base genética aunque, a su vez, intervienen factores ambientales, irritantes y alérgenos.

Es uno de los procesos cutáneos más frecuentes en los países industrializados y tiene una alta incidencia de consultas en la Oficina de Farmacia.

Estrategia terapéutica.

a) Recomendaciones generales:

  •  Reducir factores agravantes: detergentes, prendas de lana o poco holgadas.
  • Si hay alimentos sospechosos (leche, huevos, cacahuetes, etc.), separarlos de
    la dieta hasta confirmación diagnóstica.
  •  Cuidar el ambiente de la casa con una temperatura adecuada, un cierto grado
    de humedad y una buena limpieza para evitar la presencia de polvo y ácaros.
  •  Baños cortos (para evitar la sequedad), con agua tibia tirando a fría y, posteriormente, una buena hidratación.

b) Estrategia en los brotes:

  • Se tratarán, por vía tópica, con corticoides (de potencia media o inferior). La
    presencia de antibióticos tópicos es habitual por la facilidad de infección del
    proceso.
  • Por vía sistémica se tratarán con antihistamínicos y antibióticos. En ocasiones
    excepcionales, pueden ser corticoides y otros.

c) Estrategia en el mantenimiento: En todos los procesos dermatológicos que cursan con brotes, el mantenimiento adecuado entre los mismos es importante, pero en el caso de la dermatitis atópica es fundamental:

  •  El uso de detergentes suaves es muy importante para no incrementar la sequedad.
  • El uso de emulsiones hidratantes también es importante, ya que mantienen el grado de hidratación necesario y controlan la irritación y el prurito.

En muchas ocasiones, el uso de estos cosméticos es el único tratamiento de mantenimiento que se lleva a cabo. Cuando no es suficiente, se efectúa un cierto apoyo farmacológico

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